AUGUSTO BARCIA TRELLES. UN PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA EN CAMPO CÁMARA

 

Resultaba curioso que, cuando pensaba en su añorada España, el primer lugar que le venía a la cabeza era el más insospechado. Aquel reducto de paz y tranquilidad que, a pesar de haber visitado en contadas ocasiones, le había marcado tan profundamente que era el sitio donde su mente acudía cuando necesitaba refugiarse en un lugar seguro. Habían sido visitas cortas dedicadas a practicar la caza, a dar largos paseos, a sestear al sonido de las chicharras, a leer al lado del fuego y a derramar la retina en interminables horizontes.

 

Diario de Almería jueves 19 de febrero de 2020 

 

Ni de su Vegadeo natal, ni del Madrid azaroso y prometedor de su época de estudiante, ni de la ciudad de Vera, ni del posterior Madrid caótico y asediado…, de lo primero que se acordaba era de Campo Cámara.

Sentado en su modesta residencia de Buenos Aires, tomando mate (bebida tan amarga como su forzado exilio), se abstraía recordando aquellos parajes aromatizados de resina y madera recién cortada, por los que no había que caminar mucho para encontrarse con algún conejo, liebre, zorro, rapaz y toda clase de piezas a las que dar caza. Recordaba el olor a tomillo y romero mientras esperaba, retrepado en el puesto, el regreso de los zorzales al pinar. El calor de la lumbre donde cocinaban lo cazado para acompañarlo con el vino del lugar, que sin ser el exquisito que servían en los salones madrileños, sabía infinitamente mejor.

Y después, el silencio. En ningún otro lugar había experimentado un silencio tan profundo y atronador, casi hiriente.

Rememoraba quedarse dormido con un libro en el regazo y como única compañía el fuego crepitante...

Todo aquello era tan lejano que parecía haberlo vivido otra persona. 

Su anfitrión, murió mucho antes de ver como la guerra los arrollaba a todos, cambiando todo para que todo siguiera igual.

 

Augusto Barcia Trelles - Wikipedia, la enciclopedia libre

Augusto Barcia Trelles (1881-1961) fue político, periodista, jurista, conferenciante, profesor, escritor; siendo considerado una de las figuras más destacadas del masonismo español del primer tercio del siglo XX, llegando a ser en 1929 Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para España y sus dependencias.

 

 

  

 

 

En 1933, al decidir dedicarse por completo a la actividad política, renunció a todos sus cargos relativo a la masonería, pues siempre defendió lo siguiente: “La francmasonería no puede confundirse con ningún partido político. Es superior a todos ellos, está antes que todos y por encima de todos.”, "No será nunca buen masón quien traiga a nuestros Templos pleitos políticos y pasiones profanas".

Cursó la carrera de Derecho y el doctorado en la Universidad de Oviedo. Entre 1904 y 1905 estuvo en Francia y Bélgica ampliando sus estudios. De vuelta a España en 1906, con 24 años, obtenía la cátedra de “Historia del Socialismo y Legislación social comparada” de la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo de Madrid. Durante aquellos años la tribuna del Ateneo era la “antesala” del Congreso de los Diputados.

Frecuentó ambientes próximos a la Institución Libre de Enseñanza. También participaba en la organización de la «Joven España», agrupación política (de la que Barcia sería director) continuadora de alguna manera de un movimiento juvenil que se debió a la iniciativa de algunos intelectuales como Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Fernando de los Ríos o Luis Araquistaín.

Uno de los aspectos menos conocidos de Augusto Barcia es su faceta deportiva, destacando su actividad como presidente de la Real Federación Española de Atletismo durante los años 1925 y 1926. Bajo su presidencia, en 1925, se celebró el primer encuentro internacional de la historia del atletismo español entre las selecciones de España y Portugal.

Dominaba el francés, el inglés, el alemán y el italiano. Sus artículos versaban sobre los conflictos internacionales o sobre el papel que podía jugar España en el mundo. Barcia era un convencido europeísta, aunque también defendía la necesidad de mantener una estrecha vinculación con los países latinoamericanos.

El Gobierno de Francia lo distinguió con la Cruz de la Legión de Honor por sus artículos publicados en El Liberal a favor de los aliados durante la guerra europea. 

 

 

La muerte de D. Jacinto María Anglada en 1902, histórico Diputado de ideología liberal del Distrito de Vera, dejó a la circunscripción desvalida de un candidato capaz de contrarrestar la gran influencia que ejercía el diputado conservador D. Manuel Giménez Ramírez. 

 

 

Por ello, aprovechando que D. Melquiades Álvarez acababa de fundar el Partido Reformista, solicitaron a éste que les mandase un candidato liberal reformista. Álvarez propuso a los electores a los treintañeros D. Manuel Azaña y a D. Augusto Barcia, y ante el desconocimiento de uno y otro, eligieron al segundo.

 

 
 
 

Barcia logró salir elegido Diputado en 1916, 1918 y de 1919 a 1923.

 

 
 
 
Como resultaba habitual en esa época, en la que el caciquismo era dominante (fue especialmente relevante en la España de la Restauración entre 1874 y 1931), los industriales, comerciantes y terratenientes locales se arrimaron al político que consideraban más útil a sus intereses, ejerciendo sus enormes influencias para que fuese elegido diputado a Cortes por la ciudad de Vera (Almería). 
 
  
 
 

Tanto es así que, sus acólitos, organizaron una suscripción pública para editar “una obra de lujo que contenga toda la serie de oraciones parlamentarias pronunciadas en la presenta legislatura en el Congreso español por el elocuentísimo Diputado que representa el Distrito de Vera Sr. Don Augusto Barcia y Trelles, para ofrecerla como homenaje de admiración y respeto, y como testimonio del inmenso cariño que le profesan sus electores”.

 
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Para ello se abrió, con ayuda de la prensa, una suscripción popular (establecida entre 0,50 y 5 pesetas como máximo por persona) que fue rápidamente contestada por centenares de barcistas de los municipios del Distrito de Vera: Albox, Antas, Bédar, Carboneras, Garrucha, Lubrín, Mojácar, Pulpí, Turre, Vera y Zurgena.

Los rotativos afines a sus ideales le idolatraban:

El Día, 30 de marzo de 2016

  

Diario de Almería 3 de septiembre de 1919

 
 

El Día 9 diciembre 1916

 
 

Mientras que los de ideología contraria criticaban tal forma de ejercer la influencia:

 

 

Una de las personas con las que entabló amistad, en el sentido que en esa época hay que dar a tal palabra, fue Andrés Pío Fernández, personaje de importancia capital en el devenir del Campo Cámara desde finales del siglo XIX, cuando adquirió las fincas de los herederos del Duque de Abrantes.

Barcia residía en Madrid, si bien, hacía esporádicas visitas a la circunscripción por la que había sido elegido Diputado, terminando normalmente tales viajes con una estancia de pocos días en Campo Cámara, de forma previa a volver a la vorágine de la capital.

 

 

 

En Campo Cámara pudo comprobar de primera mano, sin duda, la infame situación de los campesinos y jornaleros andaluces, subyugados por los terratenientes desde tiempos inmemoriales. Malviviendo entre miseria y penurias, acumulando el odio y el rencor que se expresarían de forma desbocada en los acontecimientos que no tardarían en llegar. 

Quizá tal observancia propició su afiliación a Acción Republicana, el partido de Azaña. En octubre de 1934 fue nombrado presidente de Honor de la Junta Central de la Liga de los Derechos del Hombre. Fue abogado defensor de Luis Companys y de otros miembros de la Generalitat catalana. En 1936 participaba como delegado junto a Salvador de Madariaga y Julio López Olivan en la Asamblea de la Liga de las Naciones celebrada en Ginebra y era elegido miembro de su Consejo.

En las elecciones a Cortes de febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular, estuvo presente en casi todos los gobiernos que se constituyeron. Fue Ministro de Estado desde febrero a abril de 1936. El 10 de mayo el Presidente interino de la República, Diego Martínez Barrio, lo nombró Presidente del Consejo de Ministros del XIX gobierno republicano. Barcia compatibilizaba este cargo con el de Ministro de Estado. Pero el Gabinete sólo tendría una duración de apenas unos días. Santiago Casares Quiroga lo volvió a designar al frente del Ministerio de Estado. Posteriormente, ya con José Giral, volvería a desempeñar la cartera de Estado hasta septiembre de 1936. 

 

 

Tras la guerra se exilió a Argentina, donde falleció en el año 1961. En 1941, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo lo condenaba a 30 años de cárcel por el delito consumado de masonería. Participó en la reorganización de la masonería española en el exilio. Así, formaba parte del Supremo Consejo que se constituyó en México en el año 1943 junto a otros miembros exiliados en Argentina. 

 

 

 

Fuentes:

Portal de Archivos Españoles

Hemeroteca Diputación Provincial de Almería

Wikipedia

Antonio Morales Benítez (Universidad de Cádiz), "Masonería y apoliticismo. Biografía de Augusto Barcia Trelles (1881-1961)", en J. A. Ferrer Benimeli (Coord.), La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, X Symposium Internacional de Historia de la Masonería española, Zaragoza, 2004, vol. II, pp. 889-912.

Aranaz del Rio, J. (2003) Los Presidentes de la Real Federación Española de Atletismo.
http://www.sportec.com/www/rfea/datosrfea/presidentes.htm
Portal Fuenterrebollo. (2003) Gobiernos de la II República.

Revista digital del Supremo Consejo del Grado 33 para España.

Los Berruezo: Homenaje del Distrito de Vera a D. Augusto Barcia en 1917

INSTITUTO DE ESTUDIOS ALMERIENSES
Colección Historia. Nº 52
La guerra civil española, 80 años después. Las investigaciones en la provincia de Almería

 

 

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